mantecol casero
mantecol casero

¿Tenés necesidad de comer cosas dulces?

Durante mucho tiempo yo también. Y como creía que tenía una alimentación saludable, buscaba la forma de reemplazar las golosinas industriales con las golosinas caseras y saludables. Gradualmente fui dejando eso también, hasta convertir las golosinas en una rareza, que disfruto sin culpa en algún evento familiar o celebración. Pero lo cierto es que si necesitás comer golosinas cada día, hay un desbalance en tu microbiota y en tu percecpción hiperestimulada de los sabores, y eso más tarde o más temprano conduce a síntomas como cansancio, irritabilidad, problemas de sueño, problemas digestivos y silenciosamente, glucosa elevada (que fácilmente se convierte en diabetes).

¿Y entonces por qué comparto esta receta?

Un postre que solía disfrutar mucho cuando era niño era el Mantecol. Las golosinas nunca fueron muy saludables, pero ahora lo son mucho menos: jarabe de maíz de alta fructosa es lo menos dañino que podemos encontrar y de ahí para arriba: todo un muestrario de colorantes, estabilizantes, conservantes, saborizantes, que dejarían atónito a un ingeniero químico. Y ni hablar de las cantidades ENORMES de azúcar.
En mi intento de conseguir la textura y el sabor, y mientras aún era adepto a las golosinas, hice ensayos hasta conseguir algo que se parece bastante y me gustó mucho, y forma parte de las golosinas que ofrecemos en los cumpleaños de mi hijo. Creo que en las celebraciones, podemos permitirnos ciertos excesos. El tema es cuando nos la pasamos celebrando 🙁

Así que te presento mi versión del mantecol, halva o simplemente postre de maní. 

  • 300grs de maní repelado tostado
  • 2 cdas sopera de miel
  • 1 pizca de sal marina
  • extracto natural de vainilla
  • 3 cdas. soperas de aceite de girasol de primera prensión en frío, o de aceite de coco, ghee o alguno de oliva extra virgen que no tenga sabor muy fuerte.
  • Opcional: maca, cacao, coco rallado, harina de algarroba. 

Procesá el maní en un molinillo para café o procesadora con cuchillas bajas, hasta obtener una harina. Pasá a otro recipiente, agregá los demás ingredientes y procesá con procesador de mano. Aplastá con la cuchara en un bowl o recipiente cuadrado para darle forma y enfriá. Cortá en cuadraditos y listo!

Pero si el maní, la miel y los otros ingredientes son naturales, ¿por qué no puedo comerlos todos los días?

El maní tiene muchos ácidos grasos Omega 6, y nada de Omega 3, rompiendo el equilibrio que nuestro cuerpo necesita. Además, en la mayoría de las personas por tratarse de una legumbre, tiene a producir gases e inflamación, alterando el equilibrio de la microbiota.
Más allá de sus componentes benéficos, un 85% de la miel se compone de glucosa y fructosa (o sea que comer 18 gramos de miel equivale a comer 15 grs de azúcar, una cucharada sopera).
La combinación de maní con miel nos da una carga de carbohidratos demasiado grande para una alimentación biológica. Sé que suena raro y extremo, pero creéme que hay mucho que cambiar en eso que nos enseñaron como “saludable” o “normal” dentor de la alimentación.

Si todo esto que te cuento resuena con vos, si sentís que hay cambios que hacer en tu vida para tener mejor calidad de vida y más salud, te invito a leer mi propuesta Tu Propio Camino.

¿Por qué miel? porque se trata de un postre o golosina. En mi vida diaria no utilizo endulzantes más que la fruta, pero eventualmente en algún festejo u ocasión especial, sí accedo a comer algo con azúcar, porque me gusta y sé que puedo amortiguar el eventual efecto negativo con mis hábitos saludables.

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