Si bien durante el último tiempo lo alimentos ricos en carbohidratos están siendo mal vistos (yo mismo reduje mucho la ingesta de carbos) creo que algunos siguen siendo una buena opción dentro de un determinado contexto.

Antes de que se ponga el sol, acompañados de fibra, con una rutina de ejercicios, en fin, en un “determinado contexto” podemos aprovechar los carbos como fuente de energía y por qué no, sabor.

Para aprovechar todos los nutrientes de la avena (casi 7 grs. de proteína enuna porción de 40 grs., además de hierro, magnesio, fósforo, manganeso, zinc, cobre y potasio, ácido fólico y ácido pantoténico en excelentes proporciones), necesitamos tomar algunos recaudos:

  1. Dejarla en remojo 8hs para reducir el ácido fítico y permitir la absorción de minerales
  2. Dejarla en remojo con kéfir de agua o suero de leche para que fermente, y sea más digerible
  3. Acompañarla de ghee, manteca o aceite de coco: una materia grasa que mejore la absorción de vitaminas y minerales.

Entonces vamos con la receta:

Dejala la noche anterior en remojo 40grs de avena orgánica por persona, remojada (cubierta) con agua y una cucharada de kéfir de agua o suero de leche (el que queda cuando hacés queso o yogur).

Al otro día, poné en una cacerola junto con una taza y media de leche de coco (también puede ser agua, no queda tan sabrosa, pero vale) y podés mezclarle media manzana rallada o media banana en rodajas por persona (termina hecha puré). Cuando rompe hervor, cociná revolviendo durante 5 minutos y está lista. Le podés agregar: canela, cacao, jengibre rallado y/o frutos secos picados, y finalmente una cucharada de manteca, ghee o aceite de coco. A lxs niñxs quizás les resulte “poco dulce”, entonces una cucharadita de miel se disuelve fácilmente y queda buenísima.

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