Mi nombre es Ariel Casanova y tengo un título que dice que soy Coach Nutricional. Pero es sólo un papel en una carpeta, junto con otros muchos certificados de cursos y cosas que he hecho.

Acá, contento cocinando

Siempre sentí gran curiosidad casi por todo. Tal es así que a lo largo de mis 40 años he transitado por un montón de senderos, estudios y ocupaciones sin saber muy bien a qué dedicarme definitivamente. Como si tuviera miedo de tener que renunciar a todo lo demás al elegir una sola cosa.

Desde que tengo siete u ocho años tuve interés por la cocina y siempre andaba dando vueltas por ahí intentando amasar algo, hacer una torta o lo que fuera y eso se mantuvo presente durante toda mi vida. Pero entrando en la adolescencia, tocar la guitarra y cantar en una banda de rock fue de las cosas más divertidas que hice y que espero volver a hacer. También trabajé como reportero en el matutino local (aunque mi paso fue breve, por problemas con la autoridad, pero también lo disfruté mucho); trabajé en un estudio jurídico (y estudié hasta el cuarto año de la carrera de abogacía) y fui instructor en un centro de yoga (después de años de práctica y aprendizaje) y también en un momento di un curso para aprender a leer el Tarot de Marsella (me gusta mucho leer este código del subconsciente que dispara pensamientos fascinantes en cada persona que toca).

Con lo que mas tiempo trabajé fue con la programación de sitios web y sistemas de gestión, ya que también desde muy chiquito me gustó la tecnología y aprendí a programar de manera autodidacta. Luego tuve un almacén naturista pero no se me dió bien lo del comercio y duró poco más de un año. Después de eso, me dediqué a cocinar mucho y la verdad es que me gustó pero me faltaba algo: me sentía encerrado, me faltaba contacto con la gente. Entonces comencé a enseñar. Los últimos tres años terminé trabajando en la inmobiliaria de Ana Clara, con quien comparto mi vida hace más de 15 años, junto con Teo, nuestro hijo que nos acopaña desde 2011, a la par que daba los cursos y talleres de cocina y alimentación adaptativa natural por los que pasaron casi 200 alumnos.

Y hay muchas cosas más que leí, estudié, pensé y escribí (como un cuento que Mario Pergolini eligió para leer en su programa de radio), pero siempre hubo una constante en todo: el placer de aprender cosas nuevas y de enseñar esas cosas. En la primaria enseñaba a mis compañeros a resolver los problemas de matemáticas; en la secundaria enseñaba en un taller de ajedrez; a los 20 años enseñaba guitarra… luego, como te decía, enseñé yoga y también a leer el tarot. Y cuando descubrí los cambios que la comida produce en el cuerpo, allá por el 2006, y comprobé los efectos positivos en mi salud y calidad de vida, quise eneñarle a mis amigos y familia esos beneficios, y tanto me gustó que se convirtió en algo más que un hobby, y hace 4 años que dicto talleres, acompaño a personas y escribo y hablo mucho sobre este tema: cómo cocinar rico, sano y qué efectos puede producir eso en el cuerpo.

Si sentís que hay que cambiar algo en tus hábitos y tu alimentación, espero poder ser ser parte de ese cambio, facilitándote las herramientas que tan bien conozco.