Manifiesto Covid

Análisis de la situación de la salud

Muchas personas no conocen esta diferencia, por eso primero quiero aclararla.

Virus: pequeñísima porción de código genético (ARN o ADN) envuelta en una proteína. No está ni vivo ni muerto. Sólo puede ser visto a través de un microscopio electrónico

Bacteria: organismo microscópico unicelular. Es un ser vivo, que se está reproduciendo y generando subproductos. Que si no se alimenta se muere. Que puede causar infecciones (como una candidiasis, una pulmonía o una infección en una herida).

Hecha esta aclaración vamos con los hechos:

Hecho N° 1:

Yo personalmente no puedo (ni vos, ni tu vecino) aislar ni inocular un virus y ver los efectos. Que esto realmente suceda es algo que debo asumir como una cuestión de fé: no es algo que pueda comprobar por mis medios y sólo puedo creer lo que me cuenten y de las conclusiones que otros saquen. En cambio, sí puedo hacer pequeños experimentos en casa, inoculando las bacterias de un yogur en la leche y viendo cómo esta se convierte en yogur también; puedo fermentar jugo de manzana y obtener un vinagre, etc.

Hecho N° 2:

La industria farmacéutica, que mueve miles de millones de dólares a partir de la enfermedad de las personas (beneficiándose del mantenimiento crónico de ella), produce drogas no han hecho más que suprimir los síntomas sin solucionar el problema, debilitando al cuerpo e impidiendo su sanación natural.

Numerosos estudios demuestran el daño que producen a largo plazo las drogas para la diabetes, el colesterol, la presión arterial. Incluso las píldoras anticonceptivas, clasificadas como “inocuas” por cualquier médico, están produciendo grandes daños en la salud metabólica de adolescentes y mujeres.

No reniego aquí de drogas como la penicilina, que han salvado vidas, o incluso de utilizar analgésicos en casos extremos, cuando el dolor se torna insoportable. Pero siempre es importante ir a la causa que origina el problema que requiere esta solución temporaria.

Hecho N° 3

Más allá de eso, hemos visto en los últimos años cómo la calidad de la vida de las personas ha caído en picada a causa de:

  • Contaminación ambiental (aire, agua, tierra)
  • Estilo de vida sedentario
  • El uso indiscriminado de todo tipo de drogas legales
  • Altos niveles de estrés
  • Malnutrición (exceso de ultraprocesados, alcohol, tabaco, deficiencia de nutrientes)
  • Las consecuencias de todo lo anterior: obesidad, diabetes, cáncer, síndrome metabólico, etc.

Conclusiones:

Frente a este panorama es dable entender que la presencia de cualquier patógeno, sea bacteria o virus, pueda fácilmente acabar con la vida de las personas. Porque se trata de vidas debilitadas y desconectadas de su esencia. O a veces porque el plan de vida ha concluido y hace falta una puerta de salida que puede ser una enfermedad, un accidente o una “muerte natural”. Es parte del proceso de la vida: nacer, crecer, morir.

Un cuerpo sano, con una alimentación biológica y hábitos saludables, higiene mental y emocional incluidas, no tiene por qué temer frente a ningún virus o bacteria. Si acaso ha de llegar la muerte, es porque todos los que nacimos, vamos a morir en algún momento. Si acaso ha de llegar el sufrimiento, tendrá que ver con nuestro camino de vida y aprendizaje. No podrá evitarlo un barbijo, una vacuna, ni nada excepto nuestra férrea voluntad de evolucionar.

Finalmente, hay dos hechos que son innegables:

1) La mortalidad del COVID es realmente baja: entre 0 y 1,6% según éste informe de la OMS. O sea que de cada 200 personas infectadas, han muerto entre ninguna y 3, dependiendo de cada país. Nunca en la historia se contabilizó a diario la cantidad de muertes por gripe común, pero los números hubieran sido muy parecidos.

2) Las cifras de muertos totales por país del año 2020 no fueron muy diferentes a las de años anteriores. Esto quiere decir que si bien murió mucha gente por covid, dejó de morir gente por otras causas. Pero lo cierto es que no se realizaron autopsias, y muchas personas que murieron de otras causas se contabilizaron como muertas por covid sólo por tener un PCR positivo.

Análisis de las herramientas propuestas

Confinamientos: nunca en la historia de la humanidad se encerró a las personas sanas. Cuando se detectaba a un enfermo con la capacidad de transmitir una enfermedad, era éste a quien se aislaba hasta que los síntomas desaparecieran. Esto era suficiente, salvo en los casos en los que alguien incumplía, o su sintomatología no era declarada o detectada a tiempo. ¿Por qué absolutamente todos los gobiernos del mundo se pusieron de acuerdo para encerrar a las personas sanas?

Test PCR: el método de cadena de reacción de polimerasa se hace tomando la muestra del paciente y aumentándola una determinada cantidad de ciclos para reconstruir digitalmente la posible presencia del ARN o ADN de un virus en la muestra tomada. Como todos los humanos tenemos además de un microbioma, un viroma (una población estable de diferentes partículas de virus en nuestro cuerpo sin causar ningún síntoma), dependiendo de la cantidad de ciclos que se repita el PCR podríamos dar positivo a un PCR de herpes, hepatitis o HIV en muchos casos, sin tener ningún síntoma, es decir, sin estar enfermos (el viejo truco del paciente asintómatico).

La cantidad de ciclos inicial era de 50, pero fue reducida a 30 para reducir a su vez los resultados positivos y poder afirmar la efectividad de los confinamientos. A menor tasa de replicación de ciclos, menor chance de dar positivo. Por otro lado, también se jugó con la reducción o aumento de cantidad de testeos de cara a las elecciones o las vacaciones: haciendo menos testeos, con menos ciclos, hubo menos positivos, y pudieron justificar reaperturas necesarias para evitar el estallido social; luego aumentaron los testeos para justificar nuevos confinamientos.

Otra pregunta que no dejo de hacerme es… si se trata de un virus tan contagioso y tan agresivo, ¿Por qué no vasta una simple gota de saliva para detectarlo y hay que introducir un hisopo casi hasta el cerebro para tomar una muestra? Eso nadie me lo supo explicar.

Uso de tapabocas: escribí un artículo entero sobre la efectividad de los mismos, estudiada y comprobada en estudios científicos. No hay ningún fundamento para su utilización por parte de personas sanas en la vía pública, ni aún en espacios cerrados. Además, pudimos ver en estos casi dos años cómo la gente embarbijada igual se contagiaba.

Vacunación: acá hay que separar tres aspectos.

Primero: la inyección que están inoculando a la población se encuentra en fase 3 experimental. Esto quiere decir que aún no fue demostrada su seguridad ni su eficacia. La definición y explicación de lo que es cada fase se encuentra en este enlace de la Universidad de Chile. EL hecho de que esté en fase de investigación implica también que muchas personas puedan -o no- estar recibiendo un placebo.

Segundo: no se trata de una vacuna tradicional (virus atenuado) si no de una droga experimental que modifica la información genética en el cuerpo del inoculado para producir anticuerpos específicos para ese virus. Los efectos a mediano y largo plazo, los desconocemos.

Tercero: si hacemos una investigación exhaustiva a la fecha, podemos observar como un altísimo porcentaje de personas fallecidas por covid tenían ya la vacuna. Podés investigar y esto ocurre en muchos países. En Argentina podés ver en el sitio oficial del ministerio de salud como 93% de los fallecidos en Octubre de 2021 estaban “vacunados”

  • 27 sin inmunizar (*)
  • 134 con 1 dosis
  • 65 con 2 dosis

(*) El informe indica que se considera sin inmunizar también a toda persona que haya recibido una dosis hace menos de 21 días. No aclara cuántos realmente estaban sin inmunizar.

Lo mismo ocurre en meses anteriores. Esto estaría demostrando que tiene una efectividad realmente baja.

Por otro lado, la cantidad de efectos adversos que las personas aún no están asociando ni se animan a denunciar, es cada vez mayor. Basta revisar en las redes sociales a una enorme cantidad de deportistas jóvenes y sanos (llevo contabilizados más de 50 en lo que va del año) que se vacunan (y se toman una selfie) y a las pocas semanas mueren. También podés hacer una sencilla encuesta entre las mujeres que conozcas para ver los efectos en sus períodos menstruales: altísimo porcentaje está teniendo períodos de 10 o 15 días de duración, o sangrados abundantes.

Los casos en niños y adolescentes son más preocupantes. Hay muchos como el de Candela Núñez, sólo que los padres aún no asocian la inyección con los síntomas, o no se animan a reconocerlo porque implicaría que entregaron sus hijos al Estado para que experimente con ellos, algo demasiado doloroso como para ser asumido por un padre.

Análisis de la situación socio-geo-económico-política

Ahora, si todo lo anterior no fuera suficiente como para rechazar las medidas gubernamentales de restricción de derechos, quiero exponer algunas conclusiones que extraje de lo visto en el último año y medio.

Por supuesto que estas ideas se han ido alimentando y enriqueciendo también de la visión de muchísimas personas más.

Riqueza vs Pobreza

Un 1% de la población posee el 90% de la riqueza del mundo. Esto podés leerlo en cualquier foro sobre economía. Al mismo tiempo, un 1% de ese 1% posee a su vez  el 90% de ese 90% de la riqueza. Bueno, quizás los números no sean exactamente esos, pero podés darte una idea de las proporciones.

Por otro lado, en el mundo, desde que se desactivó el patrón oro, hay más dinero dando vueltas que valores con qué respaldarlo. Y aún más: hay más comida en el mundo de la que se necesita para alimentarnos, más ropa de la que se necesita para vestirnos, más ladrillos de los que se necesitan para construir nuestras casas. Evidentemente, si hay miseria, hambre y pobreza en el mundo, no es porque haya carencia, sino porque hay un sistema perfectamente diseñado para que así sea. ¿por qué? Porque esto otorga control a quienes lo dirigen y les permite seguir en sus condiciones de privilegio.

La clase política y los dirigentes sindicales obtienen grandes ingresos y son dueños de mucho a cambio de nada. No hacen ningún aporte a la sociedad. Sólo se encargan de propiciar leyes que controlen el mercado y mantengan la miseria. Leyes restrictivas. Impuestos injustos. En Argentina vos podés comprar un auto, pero el auto no es tuyo. Si no pagás sus impuestos mensuales, el estado te lo confisca. Pero además, ya pagaste impuestos (muchos impuestos: la mitad de lo que pagaste se lo lleva el Estado) al momento de comprarlo. Y podría seguir dándote ejemplos pero creo que es suficiente para que comprendas.

Conexión de los gobiernos con capitales privados

Pero vamos más arriba: los gobiernos, de cualquier bando político que sean: izquierda, centro o derecha, responden a capitales privados que financian sus campañas y se cobran con favores: exenciones impositivas y leyes que los beneficien.

Si continuás subiendo en la pirámide, podrás ver cómo estos privados se conectan en la industria farmacéutica, alimenticia, armamentística, y la banca mundial.

El crecimiento de las redes sociales y la internet, la democratización del conocimiento, la difusión de las ideas, nos está dando un gran poder como individuos y como sociedad. Ya no es posible hacer este tipo de cosas sin que “nadie se entere”: quizás seamos pocos los que estamos atentos y nos enteramos, pero somos cada vez más.

La ley por la cual se aprobó la vacuna experimental garantiza un fondo para indemnizar a las víctimas de sus efectos secundarios a cargo del Estado, y asegura no sólo indemnidad a los laboratorios, sino además les permite mantener el secreto respecto de sus ingredientes.

Las mineras a cielo abierto operan por todo nuestro territorio contaminando el aire y el agua. El uso de glifosato y la desforestación para el monocultivo de soja en miles de hectáreas pertenecientes a grandes grupos económicos, destruyen la tierra y enferman de cáncer a los habitantes vecinos. A ningún gobierno jamás le importó nada de esto.

La primer industria que se reactivó cuando todo lo demás seguía cerrado en Argentina, fue la tabacalera. ¿Te parece que al gobierno le importa tu salud?

Hace años que se lucha por una ley de etiquetado frontal de los alimentos y el lobby de la industria alimenticia lo impide. Y obviamente no estoy de acuerdo con políticas prohibicionistas, pero si realmente quieren evitar las cosas que hacen daño, las bebidas alcohólicas deberían prohibirse o tener una altísima carga impositiva, en orden de la cantidad de muertes producidas cada año de manera directa o indirecta a causa de ellas.

También podrían liberarse de impuestos a los gimnasio y actividades deportivas, y quitar los impuestos a los suplementos nutricionales importados… digo, si realmente se preocuparan por nuestra salud, hay muchas acciones por hacer.

Las razones subyacentes

La aparición del coronavirus, real o no, no es lo importante. Lo que importa aquí es todo lo que se ha desplegado a raíz de este hecho, así como lo que se ha desplegado a raíz del ataque de falsa bandera a las torres gemelas en 2001 y como muchas otras guerras y crisis han comenzado. El coronavirus fue un disparador de medidas que restringieron las libertades civiles en primer lugar, y llevaron la atención a ese tema, para dejar de poner el foco en otros lugares. Problema, reacción, solución.

Otra cosa que me parece muy curiosamente destacable… según un reporte del año 2012 (habría que actualizarlo), cada año desaparecen del mundo (atención: DESAPARECEN) 8.000.000 (ocho millones) de niños. Es decir, cada día desaparecen 22.000 niños. En los 10 minutos que te lleve leer este post, habrán desaparecido 150 niños. Jamás vi a un gobierno tan interesado en buscarlos como están interesados ahora en ver si te vacunaste o no. ¿Realmente creés que un Estado pueda estar interesado en la salud o bienestar de alguien?

Yo creo que van midiendo cuánto pueden quitarte sin que te quejes. Te quitan la posibilidad de viajar. Te quitan el dinero con los impuestos. Te quitan los recursos naturales permitiendo que compañías transnacionales ejerzan la minería hiper-contaminante llevándose todo y dejando nada. Te roban también la salud con, a la fecha, 80% de personas vacunadas en Argentina sin saber con qué, con qué efectos a largo plazo, y con muchísimas víctimas silenciadas.

Hay un enorme interés en mantener a la población débil, enferma, pobre, ignorante. La pobreza que generan los gobiernos, sobre todo en países como el nuestro, tienen la finalidad de crear personas dependientes de las subvenciones estatales, para poder así tener un mayor control sobre sus vidas. Nada es casual. Si no podés ver todo esto, estás condenado a seguir siendo víctima.

Si podés verlo, es momento de alzar tu vos, despertar, ocuparte de tu salud física, emocional, mental y espiritual, y de ayudar a otras personas a tomar conciencia también. Sólo pueden dominarnos si somos débiles, si estamos dormidos. Nunca, si estamos despiertos y fuertes.

Mi situación personal

Lo dejo para el final porque es completamente irrelevante, pero quiero contarla por si sirve de algo.

Al principio de esta pandemia cuando nos pedían cambiarnos de ropa al volver a casa, limpiar las suelas de los zapatos con lavandina, desinfectar las manos con alcohol en gel, supe que esto era una locura. Y si había que vivir así a partir de ahora, decidí que la vida no tendría mucho sentido, y no hice caso a ninguna de estas cosas. Durante todo 2020 estuve en contacto con personas, con el aire, con superficies… sin más cuidados que los habituales: lavarme las manos con jabón antes de cocinar o sentarme a comer.

Confié ciegamente en la habilidad de mi cuerpo. Que desde que existe la vida ha intercambiado información con el ambiente a través de bacterias y virus. Que tiene mecanismos de defensa de miles de años de evolución, como la fiebre, la producción de mocos, la inflamación… que para realizar estos procesos requiere de muchos nutrientes y energías, y estar libre de toxinas, y sabía con certeza que yo le proporcionaba esas condiciones.

Pero aún con un alimentación y un estilo de vida saludables, hay cosas que escapan a mi control. En junio de 2021 me encontré con una gripe muy fuerte. Llegué a hacer tanta fiebre una noche que el termómetro digital sólo se limitó a poner una H (de high, porque había pasdo los 45° que puede marcar). Sí que me preocupé, sí que pensé que podía morir, pero seguí confiando en que si había algo dentro mío, mi cuerpo podría encargarse. Atravesé es proceso y salí fortalecido. Desde la pulmonía que había tenido hacía 5 años y me había dejado bronquiectasias, nunca había tenido los pulmones limpios. Cada día debía realizar obligadamente 3 series de pranayamas en la mañana y 3 en la noche para poder respirar correctamente. Después de esa fiebre, volví a respirar como si nunca hubiera tenido nada. No volví a tener ni rastro de mocos en mis pulmones.

Ahora hago otros pranayamas, para mejorar mi capacidad y estar fuerte, pero no por necesidad. Posteriormente me realicé un análisis de sangre en busca de anticuerpos del covid, sólo por curiosear. Dio negativo.

Estaré agradecido toda la vida a esa bacteria o virus que causó ese proceso tan agudo en mi cuerpo, porque me dio la oportunidad de sanar una vieja herida. Esto sigue confirmándome que en la vida todo tiene un “para qué”.

Entiendo perfectamente el miedo a la muerte. Pero sé que ella es inevitable. Todos vamos a morir. El covid sólo es una forma más. Quizás haber presenciado el nacimiento de mi hijo y la muerte de mi padre me han otorgado una perspectiva diferente de lo que es la vida y la muerte, y muchas personas no pueden verlo de esta manera, por eso tienen tanto miedo y utilizan tres barbijos, se bañan en alcohol en gel y se dejan inyectar cualquier porquería que papá Estado y mamá Ciencia le digan. Son capaces de vender su alma con tal de no afrontar la realidad. Pero olvidan que jamás tendrán control sobre la vida y la muerte, y que todas las precauciones que puedan tomar son vanas frente al poder de la Dama de la Noche.

¿Por qué me preocupo por mi salud entonces? Porque si bien no sé cuánto voy a vivir, quiero vivir lo mejor posible el tiempo que me toque. Y la calidad de vida se construye a diario con los hábitos. Sobre eso sí que tenemos control.

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