La Dieta Alcalina (revisada)

La llamada dieta alcalina tiene infinidad de beneficios y de hecho, a mí me hizo muy bien cuando empecé con mi cambio de alimentación. Sobre todo por lo de incorporar verduras, que era algo que a los 20 años no hacía. Si tenés una alimentación muy “industrializada” vas a notar enseguida sus beneficios y te va ayudar a sentirte mejor.

Pero seguirla para siempre y al pie de la letra, puede traer algunos problemas sobre todo por la falta de proteínas, que cuando son de origen animal son consideradas “acidificantes” por esta dieta.

De hecho, desde que aumenté la cantidad de proteína animal (de 3 huevos por semana a 4 huevos por día, por ejemplo) y quité el azúcar de mi alimentación, me siento mucho mejor, con más fuerza, energía, mayor masa muscular y más resistente a gripes y resfríos.

La homeostasis del cuerpo es la responsable de mantener el ph del mismo dentro de un rango casi inamobible (puede variar de 7,36 a 7,46). Cuando esa alteración ocurre más allá, es a causa de enfermedades graves y los efectos se notan enseguida y terminás en el hospital. Puede suceder a causa del alcoholismo o la diabetes por ejemplo. Pero no es algo que se solucione comiendo un limón.

Con la alimentación diaria, sólo puede alterarse el ph de tu saliva o de tu orina. Y éste es el punto en el que la teoría de la dieta alcalina falla, porque sus bases plantean que tu mala alimentación acidifica tu sangre y tu organismo y eso da lugar a enfermedades como el cáncer.

Lo cierto es que si bien no podés acidificar o alcalinizar tu organismo a voluntad, sí podés reducir el stress y desgaste del mismo proveyéndolo de alimentos saludables que faciliten la tarea de la homeostasis. Al reducir su stress, tus defensas aumentan y las posibilidades de enfermar son menores.  Por otro lado, la mayoría de los alimentos que se considera alcalinizantes tienen propiedades antioxidantes que ayudarán al mejor desarrollo de tus células, mientras que aquellos considerados acidificantes producen la proliferación de radicales libres, que no son nada benéficos para tu cuerpo. Pero por otro lado, alimentos considerados acidificantes son ricos en proteínas y también en muchas vitaminas y minerales, que ayudan a la formación de hueso, colágeno y tejido muscular que sostiene a los huesos, por lo que dejarlos por completo puede no ser una buena idea. Todo se trata de buscar el perfecto equilibrio.

Otto Heinrich Warburg, a quien se menciona como responsable de haber descubierto la relación entre la acidosis y el cáncer y haber recibido un premio Nobel por ello, en realidad lo que descubrió fue la naturaleza y modo de acción de la enzima respiratoria (acá te dejo el link a la fundación que entrega los premios nobel para que lo corrobores). De sus conclusiones no puede extraerse que la teoría de la dieta alcalina sea correcta, de hecho, la mayoría de las veces que se lo menciona al Dr. Warburg no se cita la fuente ni se linkean sus estudios, porque nada hay allí que fundamente esta teoría. Anda cerquita, pega en el palo, pero nada más. Lo cierto es que el cáncer la pasa mejor en un medio ácido, y por eso las células con cáncer producen un entorno ácido a su alrededor, no viceversa.

Lo que sucede es que considero muy importante que las personas comencemos a alimentarnos mucho mejor. Que la base de nuestra salud está en nuestra alimentación. Que comer comida procesada te enferma mientras que comer comida natural te va a mantener con salud,  ya sea brócoli o pollo, sin importar su posición en la tabla de la dieta alcalina. 

La relación entre cáncer, falta de oxígeno a nivel celular y medio ácido, se explica con bastante claridad y rigor en este artículo. Los beneficios de la dieta alcalina probados a nivel científico pueden verse en las conclusiones de este estudio.

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