Kale: el vegetal superpoderoso

Si bien su llegada a las verdulerías de mi ciudad es aún incipiente, el Kale (que se pronuncia keil, pero bien puede costarte una mirada de arriba a bajo de tu verdulero) o col rizada, ha hecho su entrada en escena en las grandes ciudades desde hace ya algunos años.

Trendy, cool, crunchy, healthy y otros epítetos anglofónicos son utilizados a menudo para definir a esta deliciosa hoja verde que tiene una tan vasta cantidad de nutrientes y bien podría prescindir de todas sus denominaciones foráneas con sólo incorporarla a tu alimentación un par de veces a la semana.

¿Y qué tiene de bueno el kale? Entre sus propiedades encontramos que no sólo un alto contenido de fibra, sino cantidades inusuales de calcio, potasio y vitamina k para un vegetal. Antioxidantes, a montones, entre ellos la vitamina C  y el ácido alfalipoico, que es una excelente ayuda para las personas con diabetes, ya que reduce el estrés oxidativo propio de las personas con esta dolencia, además de reducir la glucosa en sangre y aumentar la sensibilidad a la insulina. Tiene además, un buen aporte de hierro, betacaroteno (precursor de la vitamina A), vitamina B6 y clorofila. La cantidad de esta última es importante para bloquear el efecto de las aminas heterocíclicas, un subproducto que aparece cuando cocinás las carnes, y que es potencialmente cancerígeno. Así que metele kale al churrasco.

Este estudio ha encontrado que el jugo de kale es muy pero muy efectivo para evitar las enfermedades coronarias en personas con alto perfil lipídico (colesterol elevado).

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Con respecto a la vitamina C, es muy superior en su contenido respecto de las espinacas, y por tener muy bajo nivel de oxalatos (también en oposición a la espinaca), no inhibe la absorción del calcio ni del hierro.

Tiene un buen balance entre ácidos grasos omega 3 y omega 6, lo que ayuda a la larga a mejorar la respuesta antiinflamatoria del cuerpo.

El kale tiene gran cantidad de glucosinolatos, que según este estudio, permiten mejorar el proceso de desintoxicación de la sangre y los tejidos del cuerpo, asi como el proceso de apoptosis (que es básicamente la muerte de las células cancerígenas).

La luteína y la zeaxantina, los componentes que dan al kale su color verde oscuro, son grandes aliados de la salud ocular, ayudando a prevenir cataratas y degeneración macular.

Finalmente tienen una buena cantidad de ácido fólico, fundamental para el desarrollo del feto, así que si estás embarazada, es una plantita para tener en la huerta y comer todas las semanas.

Un estudio del 2015 demostró que la combinación de kale con lentejas puede ser potencialmente beneficiosa para tratar las enfermedades originadas en la deficiencia de micronutrientes, ya que la combinación de estos ingredientes potencia la absorción de los minerales presentes en ambos, al tiempo que genera excelentes condiciones para el desarrollo de bacterias beneficiosas del intestino.

Así que con todas estas razones, es hora de correr a comprar semillas de kale. o al menos una buena ración en la verdulería.

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