asma bronquiectasias

Cómo curar el asma y curar las bronquiectasias de forma natural

Si algo tienen en común el asma y las bronquiectasias es que “son para toda la vida”. En tanto que la primera es una reacción alérgica que puede ser disparada siempre que se repitan determinadas condiciones y la segunda es un daño permanente en los pulmones que deja una “cicatriz” lo cierto es que ambas pueden llegar a manejarse de tal manera que transcurra tu vida sin que te enteres de ninguno de los padecimientos.

¿Qué dicen los médicos?

El tratamiento que regularmente ofrecerán los especialistas será a base de corticoesteroides, drogas que emulan las hormonas producidas por tus glándulas suprarrenales; si bien reducen la inflamación en la zona al ser inhaladas, lo hacen deprimiendo tu sistema inmunitario ,dejándote susceptible a otras enfermedades y provocando inflamación a otros niveles.

Como son “hormonas del estrés”, estos son algunos de los efectos adversos:

  • aumentan tu presión arterial,
  • generan cambios de humor,
  • producen acumulación de tejido adiposo (engordar),
  • suprimen la función de generación de hormonas de tu cuerpo,
  • osteoporosis,
  • debilidad muscular,
  • un largo etcétera.

Es decir, para evitar los ataques de ahogos y falta de aire de asma y bronquiectasias, tenés que someter tu cuerpo a un montón de otros problemas.

Al ponerlo en la balanza está claro: sin aire no viviría más de 5 minutos, mientras que con todos esos otros problemas, podrías vivir muchos años, pero ¿es realmente la única alternativa?

Mi paseo por los consultorios médicos

Hace más de 5 años fui diagnosticado con asma (erróneamente) y tiempo después descubrieron que se trataba de bronquiectasias (secuela de una mala pulmonía). En ambos casos el tratamiento propuesto fue el mismo: inhalador de cortisona (creo que fue flucticasona). A los tres días de usarlo me senté a tocar la guitarra y pude notar cómo temblaban mis manos. Y los síntomas respiratorios apenas se habían reducido. Pasé de tener mucha tos a bastante tos, y de tener dos o tres ahogos en mitad de la noche a tener uno o dos… vaya mierda de cambio. Visité a todos los neumonólogos de la ciudad (bueno, no a todos, pero a muchos) y coincidían en que el único tratamiento posible eran los corticoides.

Yo hacía rato que venía estudiando sobre alimentación y salud, pero aún no estaba del todo formado. Y toda esta situación fue como un gran detonante que aceleró mi búsqueda y mejoró mi capacidad de síntesis, además de, claro está, darme herramientas para superar mis problemas pulmonares.

¿Qué fue lo que descubrí?

Nada nuevo en realidad. Había ciertos alimentos que aumentaban la producción de moco y al retirarlos de mi cotidiano, la tos y los ahogos disminuían. Al mismo tiempo comencé a incorporar más nutrientes que mejoraron la respuesta inmunológica de mi cuerpo.

Por otro lado, la actividad física parecía tener un efecto relajante, disminuyendo también los ataques de tos y mejorando el descanso. Y lo que finalmente marcó la gran diferencia, los PRANAYAMAS.

Yo estaba formado como instructor de yoga, disciplina que había practicado por varios años, y tenía alguna de estas herramientas pero no las estaba aplicando con constancia. Volví a estudiar los efectos y beneficios de las más 108 formas de respirar que conocían los Rishis, y terminé tomando algunas de estas respiraciones en una rutina diaria que es para mí tan importante como cepillarme los dientes. Me toma de 10 a 20 minutos diarios y nunca más volví a ahogarme en la noche, ni a tener ataques de tos, .

¿En qué consiste mi solución?

Bien podría ahora ofrecerte contratar mis servicios para acompañarte durante 6 semanas de cambios para mejorar tu salud, pero antes quiero contarte exactamente lo que hago, para que puedas hacerlo por tu cuenta.

Primero: Excluir los lácteos y el gluten durante 30 días en tu alimentación. Pasado este tiempo, podés consumir gluten moderadamente un par de veces a la semana, y algunos lácteos como el yogur, el kéfir o el ghee.

Segundo: aumentar el consumo de probióticos (tíbicos, chucrut, kimchi, etc.) y nutrientes como la vitamina C y la Vitamina D para mejorar tu respuesta inmunitaria.

Tercero: tener una rutina de actividad física regular de al menos 45 minutos tres veces a la semana.

Cuarto: la siguiente serie de pranayamas al despertar, y antes de ir a dormir:

Para ser bien realizadas las técnicas requieren un entrenamiento previo para poder utilizar eficientemente los pulmones, pero aún sin ese entrenamiento, practicando los pranayamas puede obtenerse la destreza. También hay diferentes versiones de los pranayamas de acuerdo a las distintas escuelas de yoga, pero todas más o menos llevan hacia el mismo lado: limpiar los pulmones y desarrollar la capacidad pulmonar.

Y si quiero más?

La información de este post es suficiente para que empieces a ocuparte de tu salud, pero si querés profundizar más sobre estos temas o requerís de acompañamiento para iniciar el proceso de cambios y aprendizajes, no dudes en contactarme. He ayudado a muchísimas personas con éste y otros problemas y me apasiona poder empoderar a las personas a través de herramientas biológicas para su recuperación.

¿Necesitás empezar ya a hacer cambios en tu vida?

No dejes de leer mi propuesta: Tu Propio Camino.

Está pensado para acompañarte durante 6 semanas en tu proceso de dejar atrás todo lo que te hace mal, para desarrollar todo tu potencial a partir de nuevos hábitos y alimentación.

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