Comida Procesada: por qué es la causa del 90% de las enfermedades modernas.

No te voy a decir que todo tiempo pasado fue mejor, porque no lo creo así. Para mí, lo mejor siempre está por venir, a pesar de la distopía que se nos está queriendo imponer como normal.

Basta darse una vuelta por cualquier supermercado, almacén de barrio o kiosco para encontrarse con una cantidad increíble de basura que nos quieren vender como alimento.

Es cierto que hay otras causas, pero la comida procesada es la principal por la cual las personas enferman y caen en un sistema de salud que ofrece una salud igual que la comida: ARTIFICIAL. A base de drogas y procedimientos que sólo enmascaran síntomas provocando nuevos daños en el cuerpo.

Y van de la mano con una belleza artificial, que a fuerza de comportamientos infantiles, maquillajes, tinturas, intevenciones quirúrgicas y ahora experimentos genéticos, quiere alejarnos infructuosamente de la muerte, manteniendo una juventud también artificial, en cuerpos que no dan más, desconociendo que la muerte no es el problema, sino la vida sin sentido.

Quiero contarte mi visión: TENEMOS EL PODER DE CAMBIAR NUESTRA REALIDAD a partir de la voluntad, y aunque ésta esté algo dormida, es hora de comenzar a ejercitarla.

Si observás las estadísticas, con facilidad podrás notar que un altísimo porcentaje de las enfermedades son de origen nutricional: diabetes, cáncer, cardiopatías, hipertensión, disbiosis, elegí la que quieras: todas responden a comportamientos gastronómicos contrarios a la naturaleza del cuerpo.

La cantidad de ingredientes nocivos es muy grande:

☠️ Aceites vegetales hidrogenados, margarinas y grasas trans
☠️ Edulcorantes sintéticos
☠️ Resaltadores del sabor (glutamato de sodio)
☠️ Estabilizadores (distintos tipos de gomas y almidones)
☠️ Derivados de la soja
☠️ Colorantes
☠️ Saborizantes
☠️ Conservantes (sulfitos y ácidos)
☠️ Exceso de carbohidratos refinados
☠️ Exceso de gluten
☠️ Exceso de azúcares (todo lo que termine en OSA: fructosa, maltosa, dextrosa, glucosa, etc.)
☠️ JMAF

Todo eso que metés en tu cuerpo (y en el de tus hijos) está minando tu salud, y te cuento cómo:

Uno de los daños menos mencionados de la mayoría de estos productos, pero no por eso menos importante, es su EFECTO NEGATIVO EN LA MICROBIOTA.

¿Por qué? Porque reducen notablemente la cantidad y la variedad de bacterias intestinales al punto de terminar interfiriendo con procesos metabólicos y digestivos, generando desórdenes de todo tipo que se encandenan con otros y otros, llevando a enfermedades que jamás realacionarías con tus intestinos, el mal de Alzheimer.

Muchas personas se enojan con Dios o con la vida porque los ha maldecido con una enfermedad así en la familia, pero no están viendo que en realidad, es producto de la sumatoria de muchos factores de los cuales cada uno es directamente responsable: no es una cuestión de azar.

Por su parte, el azúcar en todas sus formas y los colorantes sintéticos, producen efectos significativos en el sistema nervioso, llevando a alteraciones conductuales de los niños (síndromes como déficit atencional e hiperactividad, retraso en el aprendizaje, etc.). El aumento exponencial en los casos de niños con estos trastornos en los últimos años tiene una relación directa con la cantidad de basura que consumen.

Daños al sistema endocrino, afectando a los ciclos hormonales tanto en hombres como en mujeres, enfermando la tiroides y reduciendo la fertilidad (habrás notado que cada vez hay más parejas con problemas reproductivos) y alterando notablemente el desarrollo en niños.

Diabetes, obesidad y sobrepeso: al tener un efecto absolutamente disruptivo en la relación entre gusto, olfato, saciedad y digestión, alteran la composición corporal, produciendo aumento de tejido adiposo, dificultad para reducirlo, y alteraciones en el proceso de la glucosa como energía.

Y podría seguir, pero creo que ya se entendió la idea: la comida procesada enferma, y como corolario, no podemos tener salud en un cuerpo que recibe eso a diario. Entonces… ¿qué hacer?

Entonces, si actualmente padecés alguno de estos males del siglo XXI… ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a seguir lamentándote por la desgracia de tus circunstancias? ¿Vas a maldecir tu genética? ¿Vas a culpar a tu vieja por haberte dado capeletinis con salchichas en tu infancia? ¿Te vas a enojar porque no existe una ley de etiquetado?

Bien podrías, pero no: ya estamos grandes para poner las culpas afuera, y es hora de hacernos cargo de la realidad que hemos creado.

Lo que vas a hacer cuando termines de leer este post es abrir bien grandes los ojos para inspeccionar tu heladera y tu alacena. Vas a leer cada etiqueta de “ingredientes” y tomando nota de cada uno vas a buscar sus efectos nocivos en la web, y vas a aceptar que la suma de todas esas cosas es lo que está lastimando tu cuerpo: que en última instancia es tu responsabilidad y sólo cuando dejes de comer y beber basura, tu cuerpo va a tener la oportunidad de regenerarse y sanar.

¿Pero entonces qué como? Si algo nos enseñó el injustificado encierro del año pasado es que tenemos tiempo y capacidad para muchas más cosas de las que pensábamos. Qué esperar al delivery puede llevar 40 minutos, los mismos que en vez de pasar boludeando con el teléfono podés emplearlos en cocinar.

La comida real no requiere mucho esfuerzo (bife con ensalada), y la comida procesada no sólo es mala, sino también cara. Por otro lado, indentificar cuándo comés por hambre y cuándo lo hacés por ansiedad también es clave para acompañar estos procesos.

He visto a muchas personas revertir enfermedades, las he visto sanar sus cuerpos, las he visto cambiar su vida. Y sólo dependió de ellas mirar de frente a sus problemas y hacerse cargo, paso a paso, bocado a bocado, y todos los humanos tenemos esa capacidad, que es también una responsabilidad.

Porque todos queremos un mundo mejor, y la única forma de lograrlo es empezando a cambiar nuestro mundo interior. Si cada uno de nosotros se vuelve más fuerte, más sano, más sabio, más asertivo, entonces poco a poco lograremos ser el cambio que queremos ver en el mundo.

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