Cuando el ejercicio se vuelve una necesidad

El cuerpo humano fue hecho para moverse. Evolutivamente, nuestro cuerpo se fue desarrollando para trepar árboles, escalar montañas, correr, caminar largas distancias, levantar peso, incluso luchar. Las actividades que nos mantienen en posiciones fijas o antinaturales (sentados con las rodillas a 90 grados!!!!) son un flagelo que más tarde o más temprano nos pasarán factura en el cuerpo, pero también son, para la gran mayoría de nosotros, la forma de ganarnos el sustento, por lo que no podemos evitarlas: por eso se vuelve tan importante realizar actividad física.

Durante los últimos cuatro meses he estado realizando tres veces por semana actividad de fuerza combinada con un mínimo de aeróbico, encuadrado dentro de lo que se denomina entrenamiento funcional. ¿De qué se trata? Tiene por objetivo dos cosas: recuperar, mantener y fortalecer la funcionalidad de tu cuerpo (movimiento de articulaciones, contracción muscular, correcto manejo del peso del cuerpo) y recuperar, mantener y fortalecer la musculatura, para entre otras cosas, proteger el sistema óseo y mantenerse fuerte y activo durante el tiempo que te toque vivir. Los resultados en mi caso han sido muy buenos: de a poco me estoy recuperando de una vieja lesión que me impedía trabajar fuerza de piernas, gané casi dos kgs de músculo y me siento más fuerte.

Entiendo que muchas personas no estén interesados en el “desarrollo muscular” pensando que es cosa de patovicas, pero más allá de la cuestión estética, desarrollar y mantener músculos fuertes se vuelve una necesidad para que el cuerpo esté sano. Y sobre todo es importante destacar esto en las mujeres. Muchas veces vos, mujer, has empezado el gimnasio con la idea de bajar de peso o de quemar grasas, pero es importante que sepas que

esto debería ser una consecuencia añadida y no una finalidad. La finalidad principal debe ser el desarrollo del músculo, para ganar fuerza y salud, y a medida que eso sucede, la grasa se va y los kilos de más también, aunque no todos: algunos se van y otros se convierten en músculo, brindandote fuerza, energía, estructura y belleza. Hacer peso muerto con 20% o 40% del peso de tu cuerpo no es sólo para gimnastas: es algo que te va a fortalecer los músculos, elastizar tendondes, lubricar articulaciones y finalmente, estilizar tu cuerpo. No basta con media hora de caminata ligera: es importante poner a los músculos a trabajar, al menos dos veces por semana.

Como claro ejemplo te dejo el video de esta abuela de 78 haciendo peso muerto. Tiene un cuerpo de abuela, pero fuerte como un roble: ella seguro puede tirarse en el piso a jugar con sus nietos sin temor a quebrarse la cadera.

Los estudios acerca de los beneficios son incontables, por eso cito éste que reúne muchos de ellos para arribar a varias conclusiones, entre ellas, que el ejercicio regular mejora la salud y el estado de ánimo, reduce la tasa de mortabilidad, y es muy efectivo en el tratamiento de enfermedades como la obesidad, la diabetes y las cardiopatías.

Por eso, mi consejo es que busques ya mismo una actividad física que te exija a nivel muscular, dictada por un buen instructor, que te cuide y no deje que te lastimes: no tiene que ser crossfit ni funcional, no es necesario que esté de moda, lo que sí es importante es que tenga menos cardio/aeróbico y más fuerza, que después de cada clase sientas los músculos trabajados, y acto seguido, te alimentes con buena cantidad de proteína para reconstruir ese tejido muscular.

 

Aceite de coco, sus propiedades y cómo elegirlo: refinado o virgen

Dede hace unos años el aceite de coco se ha introducido en miles de cocinas, pero aún quedan muchas personas que no han probado sus virtudes. Sus propiedades benéficas para la salud así como su alto grado de saturación han sido los principales motivos, aunque también claro, la “moda” de lo cool ha hecho lo suyo. Los influencers de la gastronomía y el fitness emplean el aceite de coco para absolutamente todo, y esto ha potenciado la difusión de su uso.

¿Pero qué es tan bueno del aceite de coco como para llevarlo a tu casa a pesar de su elevado costo en países no tropicales?

Te voy a contar en este artículo acerca de sus principales propiedades, y lo más importante, la diferencia entre el aceite de coco virgen y el neutro o refinado. Comencemos:

El aceite de coco tiene la capacidad de limpiar el colon y además, contrarrestar problemas digestivos y deficiencias nutricionales propias de las enfermedades inflamatorias del intestino. Tenés que tener en cuenta que de la salud de tu intestino depende la salud de todo tu cuerpo, y si querés saber más sobre esto, te ofrezco por eso te invito a ver dos clases gratuitas de mi curso de salud intestinal y microbiota.

El aceite de coco es rico en Triglicéridos de Cadena Media (TCM). Los TCM se caracterizan por ser ácidos grasos de composición molecular corta, que van directamente al hígado para ser utilizados como energía o ser convertidos en cuerpos cetónicos, (estudio) que son un gran combustible para el cerebro. Los cuerpos cetónicos, conocidos también como quetonas, son producidos al romper las cadenas de ácidos grasos para la obtención de energía cuando el consumo de carbohidratos es bajo. Esto beneficia la quema de calorías aumentando la tasa metabólica y siendo un gran aliado en la reducción de la grasa abdominal como quedó demostrado en éste y otros estudios.

Las poblaciones que originariamente consumen grandes cantidades de aceite de coco (en países tropicales) tienen muy bajas tasas de problemas cardiacos (estudio, otro estudio). Si bien no es sólo el aceite lo que consumen, sino también la fibra propia de la pulpa, es un dato más que interesante.

Tiene un probado efecto antimicrobiano por su alto contenido en ácido láurico.

La dieta cetogénica, de la cual el aceite de coco es un gran aliado, está comenzando a dar muy buenos resultados en personas con alzheimer y en casos de epilepsia que no responden a tratamientos con drogas convencionales.

Y como si todo esto fuera poco, está demostrado no sólo en estudios científicos, sino que podés observarlo por tus propios medios experimentando sólo un par de semanas, tiene grandes beneficios en su uso externo: piel, cabello y dientes, e incluso como lubricante íntimo 😉.

Ahora, ¿cuál es la diferencia entre el aceite de coco virgen y el refinado? A simple vista parece obvio: uno tiene sabor y aroma a coco, y el otro no. La pregunta es ¿de qué manera se logra ese efecto y cómo esto afecta a la calidad del aceite?

El aceite de coco virgen se obtiene de prensar los cocos en frío y filtrar las impurezas del resultado, para ser envasado en su estado natural. Esto hace que conserve todas sus propiedades intactas, entre ellas vitaminas, enzimas y los ácidos grasos en su mejor estado.

Pero para obtener el aceite de coco refinado, se recurre a lo que se denomina copra, que es la pulpa de coco deshidratada y con algunas impurezas. Los de mejor calidad, son secados al sol, mientras que los de menor calidad, se secan en hornos. Finalmente, para ser liberado del aroma y el sabor del coco, el aceite debe calentarse.

Este es otro punto importante en la calidad del aceite: si se calienta por vapor y a una temperatura baja y constante, el resultado obtenido es mucho mejor, pero éste es un proceso lento y más costoso. Otras marcas, utilizan hidróxido de sodio o temperaturas mayores para acelerar el proceso. En el color del aceite refinado en estado líquido podés observar también su calidad: siempre será un poco más oscuro que el del aceite virgen, pero mientras más claro sea, mejor es.

¿Entonces cuál conviene usar? Si lo vas a conumir crudo o apenas entibiado, es mejor el virgen porque aprovechás al máximo todas sus propiedades, pero si vas a calentarlo ya sea en tortas, galletas, para saltear o freír, conviene utilizar el refinado, que tiene un costo menor y si bien su punto de saturación es muy elevado en ambo casos,  (arriba de 150 grados) al pasar los 50 grados el aceite virgen ya empieza a perder propiedades.

¿Y las calorías? Eso no tiene la más mínima importancia en una alimentación saludable de verdad, pero si tenés dudas, te invito a leer este artículo o ver este video sobre el tema. 

No rompan más! Los huevos no producen colesterol.

(extraído de mi libro, Alimentación Adaptativa Natural)

Allá por 1972, la Asociación Americana del Corazón recomendaba mantener la ingesta de huevos en 3 a la semana. Sería algo así como menos de medio huevo al día.  La recomendación venía dada por la asociación directa de dos hechos: los huevos tienen colesterol (lo que es de hecho, cierto) y las personas con un colesterol elevado tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias (lo que es más o menos cierto). Siguiendo este lineamiento podríamos pensar que comer pan aumentaría la cantidad de harina en sangre… Claro, dicho así suena ridículo, pero en boca de un catedrático o ministro de salud, el hecho de que “el colesterol aumenta los riesgos de enfermedades coronarias”, ha sido el pensamiento dominante durante los 30 años que siguieron a esa recomendación, observada al pie de la letra por médicos y nutricionistas, y seguida sin cuestionar por nosotros los “pacientes”, que ya no estamos teniendo tanta paciencia y nos hemos lanzado a investigar y experimentar por nuestra cuenta en un intento por recuperar la salud y el bienestar.

Los huevos son en realidad, el alimento más completo al que podemos acceder. Para empezar, su proteína es la de más alto valor biológico en la naturaleza, esto quiere decir, la que se absorbe de forma más completa. Son ricos en vitaminas y minerales y, además son fuente de ácidos grasos saludables (omega 3, incluyendo EPA y DHA). Su contenido en colesterol, no sólo no presenta desventajas, sino que al contrario, su ingesta permite mejorar el nivel de grasas dando vueltas en tu cuerpo. ¡Y esto no es idea mía! Hay estudios que lo confirman (este, este y este)

Se han realizado estudios con ingestas de hasta 3 huevos diarios (acá hay uno), sin ninguna consecuencia dañina para la salud de los participantes ¿Te imaginás? Tres huevos por día serían alrededor 5 docenas al mes, es decir, 5 veces la cantidad que recomendaba la Asociación Americana del Corazón hace 50 años. Todo esto sin producir ningún daño a nivel arterial, coronario, etc., y sin aumentar de peso, sino al contrario, por el nivel de saciedad que produce este alimento, podría ser incluso una gran ayuda para quienes necesitan bajar de peso.

Eso sí, hay que saber distinguir entre un huevo y otro. Los huevos comerciales, a los que accedemos generalmente en los supermercados de Argentina, son producidos por animales hacinados en jaulas, o con mucha suerte, fuera de las jaulas pero en corrales en donde están montados unos sobre otros sin oportunidad de movimiento. Pero cada vez más aparecen productores que destinan un espacio mayor a las gallinas, y otros más jugados aún, les dan de comer muy bien. Cómo vive y qué come la gallina, será un punto fundamental para determinar la calidad del huevo.

Los huevos de gallinas “libres” y bien alimentadas, tienen con respecto a los huevos de gallinas hacinadas, hasta cuatro veces más vitamina E, ocho veces más betacaroteno (precursor de la vitamina A), el triple de omega 3, y la mitad de colesterol.

Con respecto a la cocción, lo ideal es no sobrecocinarlos. Por ejemplo, un huevo duro nutricionalmente ha perdido mucho valor, mientras que si lo dejás unos 5 minutos y medio, con la yema aún en estado líquido, la leve cocción de ésta permite una mejor digestión, incrementando la absorción de proteínas, eliminando cualquier riesgo de salmonella (aunque esta enfermedad siempre viaja en la cáscara, no en el interior del huevo).

También puede ser a la plancha con un poco de oliva, o incluso revuelto, aunque habría que tener cuidado de no sobrecocinarlo para no dañar sus vitaminas ni oxidar el colesterol.

En definitiva, los huevos son un gran alimento. Yo tengo la suerte de conseguir unos de muy buena calidad, de gallinas libres y bien alimentadas, y son parte de la alimentación diaria de mi familia, con mi hijo de 6 años incluido. En este momento de mi vida estoy comiendo 3 o más huevos por día desde hace tiempo y mis últimos análisis de colesterol están perfectos. ¿Puede haber personas a los que comer demasiados huevos les traiga problemas? Es probable. Pero en general, es un alimento que todos, a cualquier edad, podríamos y deberíamos comer.

¿Qué estamos comiendo? Hoy: Golosinas y comida chatarra

En los últimos años en nuestro país se han duplicado los niveles de obesidad infantil, junto con graves problemas de salud relacionados con una mala alimentación que no existían en la infancia: diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión, depresión, y hasta enfermedades cardiovasculares.

¿Y cómo hemos llegado a esto? Por una saturación desde los medios y la industria, de alimentos que en realidad ningún niño necesita, pero cuya necesidad han sabido generar a nivel psicológico, y que como adultos no hemos sabido manejar con inteligencia. A esto hay que sumar un sedentarismo cada vez mayor, mucha carga horaria sea por esscuela u otras actividades, que producen niveles de stress y ansiedad que son fáciles de tapar con comida chatarra.

Los niños no tienen una necesidad real de dulces y golosinas, más que la que le creamos nosotros, entonces ¿por qué introducir tan temprano alimentos industrializados en su alimentación? ¿Qué nos pasa como padres que necesitamos de las golosinas para estimular (o más bien negociar) las conductas deseadas? ¿Por qué darle a niño de dos años o menos, golosinas llenas de azúcar, colorantes, mejoradores del sabor y otros productos tóxicos?

No estoy diciendo que reprimas sus ganas de comer cosas dulces, ni que lo mantengas en una burbuja: te estoy pidiendo que no estimules desde casa esas conductas. Siempre se pueden elaborar en casa golosinas más sanas, de manera fácil y económica. Sólo se necesita tiempo y ganas, y te aseguro que podés encontrarlos si tenés en cuenta en cuánto puede beneficiar a la salud de tu hijo decir “no” a las golosinas de kiosco y darle en su reemplazo algo hecho en casa.

Cuando yo era chico, allá por los 80, las golosinas tenían tres ingredientes: harina, grasa y azúcar. Eventualmente algún colorante. Otro tanto pasaba con la famosa bebida cola: sólo la tomábamos en ocasiones especiales, mientras que hoy, algunos niños toman más de medio litro por día. Así como la cantidad de golosinas se multiplicó, también sus ingredientes nocivos:

 

A esto hay que sumar un bombardeo constante en la tele: Antes sólo podíamos ver a Mazinger después de que Arnaldo André le pegara un par cachetazos a la Kuliok: pero hoy los niños tienen 10 canales que transmiten todo el día programación para ellos, intercalada con publicidades no sólo de golosinas, sino también de comida chatarra como las famosas hamburguesas, asociadas a sus personajes favoritos, y estimulando así su consumo.

Tal vez tu hijo no es obeso ni tiene diabetes y pienses que éste no es tu problema; pero si ponés atención, es probable que todos los meses te encuentres con alguna gastroenteritis, otitis, rinitis, broncoespasmos o algún tipo de alergias y ni hablar de la caries dental. También puede haber cuadros leves de déficit atencional o problemas con el sueño. Y con seguridad la alimentación que les das tiene mucho que ver con esto.

Además los hábitos de alimentación que genere a esta edad lo acompañarán durante toda su vida, moldeando así su salud.

Mientras en otros países se sancionan leyes que prohíben la publicidad de comida asociada a personajes infantiles, y otras que obligan a los fabricantes a declarar las cantidades reales de azúcar, grasas trans y sodio en los alimentos, aquí sancionamos leyes (Artº2 inciso E de Ley nº13272) que impiden a quien no ostente el título de nutricionista -y esté matriculado-, hablar públicamente de estos temas, ya sea periodista, investigador, coach o incluso médico, en franca violación al derecho a la información y a libertad de expresión garantizados por la Constitución Nacional y el Pacto de San José de Costa Rica, al que nuetra Carta Magna adhiere.

Los niños tienen derecho a una infancia feliz y sana, y a gozar de la misma salud durante su vida de adultos. Darles comida chatarra hoy, es hipotecar su futuro. Hagamos juntos un esfuerzo por educarlos en una alimentación adecuada para su edad.

Convención sobre los Derechos del Niño -UNICEF: Principio IV: El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberá proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y posnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

 

¿Qué estamos comiendo? Hoy: Aceites vegetales hidrogenados

En los últimos años nos han hecho creer que “bajas calorías” es sinónimo de salud, ofreciendo mil productos repletos de tóxicos pero ojo eh! Sin calorías!

Esos engendros mutantes se llaman aceites hidrogenados. Son las margarinas, el rocío vegetal, y otros productos que comprás porque -dicen- no engordan ni aumentan el colesterol, pero con seguridad van a producir grandes desequilibrios no sólo a nivel digestivo y lipídico, si no también a nivel endócrino. (estudio)

Son junto con el azúcar, una de las principales causas de problemas intestinales. ¿Sabías que el estado de tus intestinos afecta directamente a tu salud toda? Te recomiendo leer mi artículo sobre cómo sanar los intestinos para saber más sobre el tema.

No sólo los usás en casa para comer ¿sano?, sino que también los usa la industria para elaborar productos que consumís a diario: galletitas, discos de tarta y empanada, panes de molde, snacks, bollería, pastas rellenas, etc., y productores de cosas como churros, pasteles, empanadas y facturas (¡asegurate de que sean de manteca!) y cualquier otra fritanga de la que abusás un sábado a la tarde que llueve junto con dos litros de mate. .

El principal problema de los hidrogenados es que tienen una estructura molecular tan compleja para tu hígado que no sabe qué hacer con ellos, y terminan produciendo efectos tales como: aumentar tu colesterol LDL, disminuir el HDL, bloquear la producción de sustancias antiinflamatorias naturales de tu cuerpo y neurotransmisores, impidiendo el buen funcionamiento de los sistemas nervioso y endócrino. (estudio)

Los aceites en spray, esos que algunos dietitstas te recomiendan para que comas “menos grasa”, como si eso fuera bueno, contienen dimetilsiliconas para mantenerse fluidos, propelentes como el butano o el metano para poder salir disparados (los mismos que tiene el aerosol para aflojar tuercas!), derivados de la soja y saborizantes sintéticos.

Si sólo fuera una vez cada tanto, tu cuerpo podría manejarlo de alguna manera y deshacerse de todas las toxinas,  pero como le estás dando estas sustancias todos los días, en formas insospechadas, es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento. Si te parece que exagero, lupa en mano recorré tu heladera y alacena mirando las etiquetas y tomando nota de qué productos de tu casa contienen los siguientes ingredientes:

  • ácidos grasos (E570)
  • aceite vegetal hidrogenado
  • aceite vegetal parcialmente hidrogenado
  • aceite de palma, algodón o soja
  • mono y diglicéridos de soja
  • esteres de propilenglicol de ácidos grasos (E477)

y cualquier otra cosa que se le parezca en nombre, con consecuencias tan feas como ateroesclerosis, diabetes, hipotiroidismo,  hipercolesterolemia, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. Y todo esto sin comer ni un huevo frito (estudio).

¿Querés hacer una milanesa o papas al horno? ¿Querés darte una panzada de fritos? Hacelo en casa!! Usa ghee, oliva, manteca o aceite de coco. Ay, pero tienen calorías… ¿Sí? ¿y qué? Pero tienen colesterol… ajá… pero no tienen veneno!!! Las calorías y el colesterol son parte de la alimentación natural que el ser humano ha comido durante cientos de miles de años, No les tengas miedo!

El secreto con las frituras es que el aceite no largue humo (los que utilizan los negocios de comidas no largan humo porque no son aceite, son plásticos que van directo a tu cuerpo destruyéndolo en cámara lenta). Cuando larga humo, se quema, cuando se quema, se satura, cuando se pasa de saturación se convierte en grasas trans, lo mismo que esos aceites plásticos que queremos evitar.

Así que ya sabés: el plástico, para hacer envases, no para comérselo. Mirá siempre las etiquetas y preguntá a tu panadero amigo con qué hizo esas medialunas antes de comértelas.

Acerca del colesterol, los triglicéridos y su desequilbirio

¿Por qué si comés “sin grasas” tu colesterol no deja de subir? Más allá de cuestiones médicas y genéticas, o el efecto de drogas que se creen inocuas como las píldoras anticonceptivas, quizás el tipo de alimentación que llevás hace que tu cuerpo produzca mayores niveles de colesterol LDL para equilibrar ciertas situaciones.

Continue reading

Entrevista en el diario La Nueva Provincia

Anahí González del diario La Nueva Provincia me hizo una entrevista con verdadero interés por los conceptos e ideas que trato de difundir en cada presentación, taller y publicación que hago. Está buenísimo y se disfruta mucho cuando tu interlocutor tiene verdadero interés, y agradezco mucho el cuidado que puso en la nota.

La versión digital de la nota, acá: http://www.lanueva.com/nota/2018-2-25-6-30-26-alimentacion-natural-como-podemos-volver-a-la-comida-real

Si eventualmente se cae, captura de pantalla a continuación. 

Kale: el vegetal superpoderoso

Si bien su llegada a las verdulerías de mi ciudad es aún incipiente, el Kale (que se pronuncia keil, pero bien puede costarte una mirada de arriba a bajo de tu verdulero) o col rizada, ha hecho su entrada en escena en las grandes ciudades desde hace ya algunos años.

Trendy, cool, crunchy, healthy y otros epítetos anglofónicos son utilizados a menudo para definir a esta deliciosa hoja verde que tiene una tan vasta cantidad de nutrientes y bien podría prescindir de todas sus denominaciones foráneas con sólo incorporarla a tu alimentación un par de veces a la semana.

¿Y qué tiene de bueno el kale? Entre sus propiedades encontramos que no sólo un alto contenido de fibra, sino cantidades inusuales de calcio, potasio y vitamina k para un vegetal. Antioxidantes, a montones, entre ellos la vitamina C  y el ácido alfalipoico, que es una excelente ayuda para las personas con diabetes, ya que reduce el estrés oxidativo propio de las personas con esta dolencia, además de reducir la glucosa en sangre y aumentar la sensibilidad a la insulina. Tiene además, un buen aporte de hierro, betacaroteno (precursor de la vitamina A), vitamina B6 y clorofila. La cantidad de esta última es importante para bloquear el efecto de las aminas heterocíclicas, un subproducto que aparece cuando cocinás las carnes, y que es potencialmente cancerígeno. Así que metele kale al churrasco.

Este estudio ha encontrado que el jugo de kale es muy pero muy efectivo para evitar las enfermedades coronarias en personas con alto perfil lipídico (colesterol elevado).

——————–Espacio Publicitario——————–




————————————————————

Con respecto a la vitamina C, es muy superior en su contenido respecto de las espinacas, y por tener muy bajo nivel de oxalatos (también en oposición a la espinaca), no inhibe la absorción del calcio ni del hierro.

Tiene un buen balance entre ácidos grasos omega 3 y omega 6, lo que ayuda a la larga a mejorar la respuesta antiinflamatoria del cuerpo.

El kale tiene gran cantidad de glucosinolatos, que según este estudio, permiten mejorar el proceso de desintoxicación de la sangre y los tejidos del cuerpo, asi como el proceso de apoptosis (que es básicamente la muerte de las células cancerígenas).

La luteína y la zeaxantina, los componentes que dan al kale su color verde oscuro, son grandes aliados de la salud ocular, ayudando a prevenir cataratas y degeneración macular.

Finalmente tienen una buena cantidad de ácido fólico, fundamental para el desarrollo del feto, así que si estás embarazada, es una plantita para tener en la huerta y comer todas las semanas.

Un estudio del 2015 demostró que la combinación de kale con lentejas puede ser potencialmente beneficiosa para tratar las enfermedades originadas en la deficiencia de micronutrientes, ya que la combinación de estos ingredientes potencia la absorción de los minerales presentes en ambos, al tiempo que genera excelentes condiciones para el desarrollo de bacterias beneficiosas del intestino.

Así que con todas estas razones, es hora de correr a comprar semillas de kale. o al menos una buena ración en la verdulería.

Diálogo imaginario entre dos VNF (Veganos no fundamentalistas)

Diálogo imaginario entre dos VNF (Veganos no fundamentalistas) para los veganos que se enojan con éste artículo. 

VNF#1: Hola Juan, cómo estás tanto tiempo? Seguís practicando el veganismo?

VNF#2: Hola Pedro, qué tal? Qué raro que me preguntes eso, sí aún practico el veganismo, pero a un 95%, Y vos?

VNF#1: Qué curioso! Yo también, lo hago a un 95%… contame vos, cómo es eso?

VNF#2: Bueno, mirá, hace unos meses una gata dio a luz en el patio de casa y un día se fue, seguramente a buscar alimento, y no volvió. Quién sabe qué le habrá pasado. Y me dejó 3 cachorritos recién nacidos por los que no pude evitar sentir compasión. Entonces junté coraje y entré en una carnicería para comprar un poco de carne. Me dio mucho asco, así que las veces siguientes les compré balanceado…. pero leí que está hecho de carne de pollo, vaca, cerdo y pescado… no sé qué es menos vegano de todo, pero al menos no tengo que mirar esos cadáveres colgando en la carnicería. También les doy leche, pero ahí la tengo más fácil porque mi primo tiene campo, entonces voy y me traigo un bidón lleno de ahí… a la vaquita la ordeñamos juntos mientras le damos las gracias y no parece sentirse muy mal con eso.

VNF#1: ¿Pero no podrías darle suplementos veganos de proteína a los gatitos?

VNF#2: La verdad es que me saldría una fortuna, y así y todo, no estoy seguro de que esos bichos puedan metabolizar corractamente esos suplementos… no quisiera arriesgar sus vidas sólo por mantener mis principios. Pero contame vos…

VNF#1: Bueno, viste que fui papá hace dos años? El chiquito creció y ya no toma la teta, y mi idea era criarlo vegano. Pero un hombre que sigo en internet publicó un artículo que decía que había no sé qué ácidos grasos que la dieta vegana tiene mucha dificultad en proveer. Al principio me enojé, porque el título de la nota era medio tendencioso y pensé, si hace años que los veganos investigamos un montón, qué me viene éste a decir lo contrario. Pero después lo pensé mejor, y a pesar de que hay un montón de activistas veganos que dicen que esto es mentira, de todos los estudios que leí, a favor y en contra, me cuesta sacar una conclusión que me deje realmente seguro y tranquilo. Y esa carencia puede traer, dicen, problemas en el desarrollo cognitivo, glandular, de la vista, y se puede suplir incorporando huevos a la dieta… entonces lo pensé, lo hablamos con mi señora, y dijimos: “si este hombre está equivocado, a lo sumo habremos socavado la dignidad de unas gallinas por unos años, pero si tiene razón y no lo hicimos, podemos poner en riesgo la salud de Jaimito.” Y también, tengo un primo con campo que nos da unos huevos de gallinas que andan libres, comen cereales, no están pichicateadas, no nos pareció muy contrario a los principios de amor por los animales del veganismo… por lo menos hasta que crezca y esté bien desarrollado, que coma huevo. Después que elija él cómo seguir, qué filosofía practicar y cómo relacionarse con el mundo de forma libre. Imaginate que si sos capaz de deponer tus principios por unos gatitos, cuánto más sería capaz yo de correr ese riesgo por un hijo.