No rompan más! Los huevos no producen colesterol.

(extraído de mi libro, Alimentación Adaptativa Natural)

Allá por 1972, la Asociación Americana del Corazón recomendaba mantener la ingesta de huevos en 3 a la semana. Sería algo así como menos de medio huevo al día.  La recomendación venía dada por la asociación directa de dos hechos: los huevos tienen colesterol (lo que es de hecho, cierto) y las personas con un colesterol elevado tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias (lo que es más o menos cierto). Siguiendo este lineamiento podríamos pensar que comer pan aumentaría la cantidad de harina en sangre… Claro, dicho así suena ridículo, pero en boca de un catedrático o ministro de salud, el hecho de que “el colesterol aumenta los riesgos de enfermedades coronarias”, ha sido el pensamiento dominante durante los 30 años que siguieron a esa recomendación, observada al pie de la letra por médicos y nutricionistas, y seguida sin cuestionar por nosotros los “pacientes”, que ya no estamos teniendo tanta paciencia y nos hemos lanzado a investigar y experimentar por nuestra cuenta en un intento por recuperar la salud y el bienestar.

Los huevos son en realidad, el alimento más completo al que podemos acceder. Para empezar, su proteína es la de más alto valor biológico en la naturaleza, esto quiere decir, la que se absorbe de forma más completa. Son ricos en vitaminas y minerales y, además son fuente de ácidos grasos saludables (omega 3, incluyendo EPA y DHA). Su contenido en colesterol, no sólo no presenta desventajas, sino que al contrario, su ingesta permite mejorar el nivel de grasas dando vueltas en tu cuerpo. ¡Y esto no es idea mía! Hay estudios que lo confirman (este, este y este)

Se han realizado estudios con ingestas de hasta 3 huevos diarios (acá hay uno), sin ninguna consecuencia dañina para la salud de los participantes ¿Te imaginás? Tres huevos por día serían alrededor 5 docenas al mes, es decir, 5 veces la cantidad que recomendaba la Asociación Americana del Corazón hace 50 años. Todo esto sin producir ningún daño a nivel arterial, coronario, etc., y sin aumentar de peso, sino al contrario, por el nivel de saciedad que produce este alimento, podría ser incluso una gran ayuda para quienes necesitan bajar de peso.

Eso sí, hay que saber distinguir entre un huevo y otro. Los huevos comerciales, a los que accedemos generalmente en los supermercados de Argentina, son producidos por animales hacinados en jaulas, o con mucha suerte, fuera de las jaulas pero en corrales en donde están montados unos sobre otros sin oportunidad de movimiento. Pero cada vez más aparecen productores que destinan un espacio mayor a las gallinas, y otros más jugados aún, les dan de comer muy bien. Cómo vive y qué come la gallina, será un punto fundamental para determinar la calidad del huevo.

Los huevos de gallinas “libres” y bien alimentadas, tienen con respecto a los huevos de gallinas hacinadas, hasta cuatro veces más vitamina E, ocho veces más betacaroteno (precursor de la vitamina A), el triple de omega 3, y la mitad de colesterol.

Con respecto a la cocción, lo ideal es no sobrecocinarlos. Por ejemplo, un huevo duro nutricionalmente ha perdido mucho valor, mientras que si lo dejás unos 5 minutos y medio, con la yema aún en estado líquido, la leve cocción de ésta permite una mejor digestión, incrementando la absorción de proteínas, eliminando cualquier riesgo de salmonella (aunque esta enfermedad siempre viaja en la cáscara, no en el interior del huevo).

También puede ser a la plancha con un poco de oliva, o incluso revuelto, aunque habría que tener cuidado de no sobrecocinarlo para no dañar sus vitaminas ni oxidar el colesterol.

En definitiva, los huevos son un gran alimento. Yo tengo la suerte de conseguir unos de muy buena calidad, de gallinas libres y bien alimentadas, y son parte de la alimentación diaria de mi familia, con mi hijo de 6 años incluido. En este momento de mi vida estoy comiendo 3 o más huevos por día desde hace tiempo y mis últimos análisis de colesterol están perfectos. ¿Puede haber personas a los que comer demasiados huevos les traiga problemas? Es probable. Pero en general, es un alimento que todos, a cualquier edad, podríamos y deberíamos comer.

¿Qué estamos comiendo? Hoy: Aceites vegetales hidrogenados

En los últimos años nos han hecho creer que “bajas calorías” es sinónimo de salud, ofreciendo mil productos repletos de tóxicos pero ojo eh! Sin calorías!

Esos engendros mutantes se llaman aceites hidrogenados. Son las margarinas, el rocío vegetal, y otros productos que comprás porque -dicen- no engordan ni aumentan el colesterol, pero con seguridad van a producir grandes desequilibrios no sólo a nivel digestivo y lipídico, si no también a nivel endócrino. (estudio)

Son junto con el azúcar, una de las principales causas de problemas intestinales. ¿Sabías que el estado de tus intestinos afecta directamente a tu salud toda? Te recomiendo leer mi artículo sobre cómo sanar los intestinos para saber más sobre el tema.

No sólo los usás en casa para comer ¿sano?, sino que también los usa la industria para elaborar productos que consumís a diario: galletitas, discos de tarta y empanada, panes de molde, snacks, bollería, pastas rellenas, etc., y productores de cosas como churros, pasteles, empanadas y facturas (¡asegurate de que sean de manteca!) y cualquier otra fritanga de la que abusás un sábado a la tarde que llueve junto con dos litros de mate. .

El principal problema de los hidrogenados es que tienen una estructura molecular tan compleja para tu hígado que no sabe qué hacer con ellos, y terminan produciendo efectos tales como: aumentar tu colesterol LDL, disminuir el HDL, bloquear la producción de sustancias antiinflamatorias naturales de tu cuerpo y neurotransmisores, impidiendo el buen funcionamiento de los sistemas nervioso y endócrino. (estudio)

Los aceites en spray, esos que algunos dietitstas te recomiendan para que comas “menos grasa”, como si eso fuera bueno, contienen dimetilsiliconas para mantenerse fluidos, propelentes como el butano o el metano para poder salir disparados (los mismos que tiene el aerosol para aflojar tuercas!), derivados de la soja y saborizantes sintéticos.

Si sólo fuera una vez cada tanto, tu cuerpo podría manejarlo de alguna manera y deshacerse de todas las toxinas,  pero como le estás dando estas sustancias todos los días, en formas insospechadas, es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento. Si te parece que exagero, lupa en mano recorré tu heladera y alacena mirando las etiquetas y tomando nota de qué productos de tu casa contienen los siguientes ingredientes:

  • ácidos grasos (E570)
  • aceite vegetal hidrogenado
  • aceite vegetal parcialmente hidrogenado
  • aceite de palma, algodón o soja
  • mono y diglicéridos de soja
  • esteres de propilenglicol de ácidos grasos (E477)

y cualquier otra cosa que se le parezca en nombre, con consecuencias tan feas como ateroesclerosis, diabetes, hipotiroidismo,  hipercolesterolemia, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. Y todo esto sin comer ni un huevo frito (estudio).

¿Querés hacer una milanesa o papas al horno? ¿Querés darte una panzada de fritos? Hacelo en casa!! Usa ghee, oliva, manteca o aceite de coco. Ay, pero tienen calorías… ¿Sí? ¿y qué? Pero tienen colesterol… ajá… pero no tienen veneno!!! Las calorías y el colesterol son parte de la alimentación natural que el ser humano ha comido durante cientos de miles de años, No les tengas miedo!

El secreto con las frituras es que el aceite no largue humo (los que utilizan los negocios de comidas no largan humo porque no son aceite, son plásticos que van directo a tu cuerpo destruyéndolo en cámara lenta). Cuando larga humo, se quema, cuando se quema, se satura, cuando se pasa de saturación se convierte en grasas trans, lo mismo que esos aceites plásticos que queremos evitar.

Así que ya sabés: el plástico, para hacer envases, no para comérselo. Mirá siempre las etiquetas y preguntá a tu panadero amigo con qué hizo esas medialunas antes de comértelas.

Acerca del colesterol, los triglicéridos y su desequilbirio

¿Por qué si comés “sin grasas” tu colesterol no deja de subir? Más allá de cuestiones médicas y genéticas, o el efecto de drogas que se creen inocuas como las píldoras anticonceptivas, quizás el tipo de alimentación que llevás hace que tu cuerpo produzca mayores niveles de colesterol LDL para equilibrar ciertas situaciones.

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